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Por qué los hábitos importan
Los hábitos son decisiones que repetimos hasta volver automáticas. Elegir bien —aunque sea en pequeñas dosis— tiene un impacto acumulativo en energía, prevención de enfermedades y salud emocional. La clave está en la constancia y en ajustar las conductas a cada etapa de la vida.
1) Alimentación consciente
Apostá por alimentos frescos y de temporada, con un plato que privilegie verduras y frutas, proteínas magras (pescado, legumbres, huevo), granos integrales y grasas saludables (aceite de oliva, frutos secos). Tomar agua suficiente y limitar ultraprocesados reduce inflamación y fatiga.
2) Actividad física que disfrutes
El mejor ejercicio es el que mantenés. Combiná cardio (caminar, bici, nadar) con fuerza 2–3 veces por semana y algo de movilidad. En menopausia, la fuerza ayuda a cuidarte del descenso de masa ósea y muscular.
3) Salud mental y descanso
Dormir entre 7 y 9 horas, bajar pantallas 60 minutos antes de acostarte y practicar respiración o mindfulness ayudan a regular el estrés. Pedir ayuda profesional cuando algo te inquieta también es parte del autocuidado.
Cómo adaptarlo a tu etapa
- Adolescencia: educación menstrual, hábitos de sueño y deporte como aliado social.
- Etapa fértil: plan de alimentación y ejercicio flexible; consulta preconcepcional si buscás embarazo.
- Perimenopausia y menopausia: fuerza + calcio/vitamina D; chequeos para salud ósea y cardiovascular.